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Foro de Adiestramiento

Rico y Chaser

Moderadores: Damzel, sandrarf
Titulo: Rico y Chaser

ittm

Antiguo Usuario
Publicado: Tuesday 21 de January de 2014, 21:36
Dejo un fragmento de este artículo donde resumen muy bien las investigaciones con Rico y Chaser y en qué punto estamos en cuanto al conocimiento sobre la cognición en perros.

http://www.uv.mx/eneurobiologia/vols/2012/5/5.html



Rico                                                                               Chaser

Rico

En el 2004 Kaminski y cols., publicaron en Science, el reporte de un perro de raza Border Collie llamado Rico el cual conocía el nombre de 200 objetos distintos y era capaz de inferir el nombre de uno nuevo basándose en el aprendizaje por exclusión. A este tipo de inferencia se le conoce como “mapeo rápido” y se piensa que es la forma en que un niño entiende el significado de una nueva palabra durante la adquisición del lenguaje hablado. En el reporte de Rico, los investigadores pidieron a su amo que le solicitará objetos, y contaron el número de éxitos que el perro tenía. Para evitar que señales en el amo influyeran en la elección del objeto, Rico y su amo fueron colocados en un cuarto independiente y en el cuarto
adjunto se colocaron 40 objetos que Rico ya conocía. Rico recogió correctamente 37 de los 40 objetos. Lo cual indicó que Rico podía asociar la fonética de una palabra con las características físicas de un objeto. Ante este hallazgo, los autores sugirieron que Rico era capaz de entender y utilizar el significado de un nombre propio con el cual identificaba a cada uno de los objetos, lo cual hasta ese momento se consideraba una capacidad única de los humanos, aunque anecdóticamente observada en animales entrenados con lenguaje como delfines, simios, leones marinos y loros.

Con el propósito de examinar la habilidad de Rico con el mapeo rápido, los investigadores diseñaron una prueba en la que colocaron en el cuarto adjunto siete objetos conocidos por Rico y uno nuevo. Posteriormente pidieron al amo de Rico que le solicitara llevar ante él dos objetos ya conocidos, seguidos de uno desconocido utilizando para esto una palabra que Rico no conocía. Este ejercicio fue repetido en diez ocasiones mismas en las que el objeto nuevo fue cambiado. Rico recogió el objeto nuevo en siete de las diez sesiones, lo cual indicó que era capaz de asociar el nuevo sonido de una palabra con las características físicas de un objeto nuevo basándose en la exclusión de los objetos ya conocidos.

Los autores concluyeron que la capacidad cognitiva de Rico podía desglosarse en las siguientes habilidades: 1) Su capacidad para entender que objetos con características físicas distintas poseen etiquetas diferentes, 2) un mecanismo generalizado de aprendizaje, denominado aprendizaje por exclusión o asociación emergente, y 3) su habilidad para almacenar esta información en la memoria. Estos datos rápidamente crearon revuelo entre la comunidad científica, y en el mismo año de su publicación, Markman y Abelev emitieron una crítica hacia lo observado con Rico, considerando dos dificultades en su estudio: 1) La falta de control en la preferencia basal de Rico hacia objetos nuevos, ya que se sabe que los perros muestran neofilia cuando se les pone a escoger entre juguetes conocidos y nuevos,y 2) el reforzamiento de la conducta de exclusión durante las pruebas, lo cual pudo haber provocado la subsecuente observación de dicho comportamiento sin significar necesariamente un aprendizaje por exclusión. Markman y cols., consideraron que lo que Rico había mostrado era una gran capacidad de asociación entre una palabra y un objeto, pero no el entendimiento de una palabra, ni del concepto de un nombre propio. A esta misma crítica se sumó Bloom, quien sugirió que lo observado en Rico podría tener cierto grado de similitud con el aprendizaje en niños pero variar en grado de abstracción. Este autor sugirió que era probable que Rico asociara el nombre del objeto con la orden sin ser capaz de separar la acción del sustantivo, es decir que para Rico “pelota” y “traer una pelota” podría significar la misma orden, mientras que para un niño una palabra (nombre propio) significa una categoría que puede ser utilizada en diferentes oraciones como “pedir la pelota, señalar la pelota, o mencionar su ausencia”.

Chaser

Recientemente Pilley y Reidb, publicaron el caso de Chaser una perra de raza Border Collie que reconocía el nombre de 1022 objetos y que al igual que Rico era capaz de inferir el nombre de un objeto basado en su novedad y la familiaridad del resto, es decir mediante exclusión y “mapeo rápido”. A diferencia de Rico quien era un perro mascota, Chaser fue entrenado con el propósito de dilucidar las dudas sobre lo observado en Rico y lo criticado por Markman y Bloom. Para examinar si la capacidad de memoria observada en Rico podía ser el máximo de capacidad en un perro, Chaser recibió entrenamiento intensivo por 3 años el cual consistió en cuatro a cinco horas diarias de práctica en la cual se le enseñaba el nombre de un objeto nuevo repitiéndolo en varias ocasiones y dejando que Chaser lo trajera y jugara con él. Para monitorear la memoria de Chaser, los entrenadores realizaron sistemáticas pruebas diarias y mensuales en las que le pedían a Chaser que trajera juguetes aprendidos recientemente y otros aprendidos con anterioridad. Después de tres años Chaser aprendió el nombre 1022 objetos. Los investigadores mencionaron haber tomado esta cifra como límite, no por que pensaran que era el máximo de la capacidad de memoria del perro sino por que encontraron muy desgastante seguir entrenándolo por cuatro horas al día.

Para responder a la duda sobre si un perro era capaz de entender el concepto de nombre propio y no simplemente crear una asociación entre un objeto y un sonido (palabra), así como la generalización de que “pelota” y “traer la pelota” son lo mismo en lugar de significar oraciones distintas. Pilley y Reidb diseñaron dos pruebas. En la primera hicieron que Chaser realizara diferentes acciones con un mismo objeto. En una prueba inédita, los experimentadores colocaron 3 juguetes ya conocidos por Chaser y detrás de una pared pidieron a éste que realizara diferentes acciones con alguno, creando una combinación entre las acciones y el objeto. Tales actividades fueron: tocar el objeto con la nariz, mover el objeto con la pata o llevarlo ante el entrenador. Chaser realizó correctamente todas las combinaciones entre la orden y el objeto, mostrando así que entendía que una palabra como “pelota” hacía mención a un objeto con características particulares el cual podía ser utilizado en diferentes acciones como “tocar o traer” y tener un significado semántico distinto, tal y como ocurre con un niño.

La segunda prueba consistió en desafiar la capacidad de Chaser para entender el concepto de nombre propio y nombre común. De acuerdo con Pilley y Reid un nombre propio es el símbolo con el que se identifica un objeto en particular, mientras que un nombre común es un símbolo que hace referencia a categorías de objetos que comparten algo en común. Es así que debido a que Chaser conocía 1022 objetos dentro de los cuales había pelotas, juguetes y platillos voladores (frisbee), los investigadores decidieron usar estas categorías para examinar su capacidad para aprender el concepto de nombre común. Tal y como aprendió a reconocer el nombre propio de los objetos, Chaser fue instruido a reconocer y generalizar las características que hacían de un objeto miembro de una categoría. Chaser jugó con distintos juguetes y posteriormente fue expuesto a objetos no juguetes (artículos de uso humano). Cuando Chaser erróneamente traía un no-juguete al solicitársele un juguete, los investigadores le corregían verbalmente diciendo “no” y le pedían nuevamente que trajera un juguete. Cada vez que Chaser acertaba en su elección, los experimentadores lo premiaban diciéndole “buen perro” y dejándolo jugar con el objeto. Con este procedimiento
Chaser fue capaz de categorizar y discriminar juguetes de no-juguetes, pelotas de no pelotas, y platillos de no-platillos.

Finalmente, la habilidad más notable que Rico había mostrado según la comunidad científica, era su aparente capacidad para inferir el nombre de un objeto basándose en su novedad y en la exclusión del resto ya conocido. Durante este desafío, el perro escucha la solicitud de un objeto con una palabra nueva, y se espera que el perro elija un objeto distinto a los ya conocidos. Esta elección requiere un razonamiento inferencial por exclusión, lo definido por Aust como “la selección de la alternativa correcta, por exclusión lógica de otras posibles alternativas”. Menciona Pilley y
Reid que este proceso no puede ser una simple asociación entre la palabra y el objeto, ya que estos nunca antes estuvieron en contingencia. Una de las explicitas crítica de Markman y cols., hacia los hallazgos en Rico era el no haber considerado la preferencia basal de Rico hacia objetos nuevos, así como el reforzamiento con premios cuando Rico llevaba un objeto nuevo al escuchar una palabra nueva. Fisher y cols., replicaron que en la prueba del mapeo rápido, a Rico se le pidieron dos objetos conocidos antes de solicitarle el nuevo, lo cual indicaba que Rico no había llevado el objeto por su novedad inicial. Según Fisher y cols., Rico había mostrado un claro control en su respuesta al llevar el objeto nuevo únicamente cuando lo considero como la respuesta apropiada ante la demanda de un objeto nunca antes mencionado. Para examinar este hecho, Pilley y Reid desafiaron a Chaser para que realizara una prueba en la que de 10 objetos posibles dos eran nuevos. Sin pedir el objeto
nuevo, los entrenadores pidieron a Chaser que trajera uno por uno los objetos conocidos, Chaser nunca trajo el objeto nuevo cuando se le solicitó uno conocido, sugiriendo así que lo encontrado por Rico no había sido causa de la respuesta natural de los perros a preferir la novedad. Posteriormente, Chaser fue expuesta a una prueba similar a la de “mapeo rápido” en Rico, en la que se colocaron ocho objetos conocidos y dos nuevos. Pilley y Reid mencionan que en el primer intento, Chaser se mostró titubeante al elegir un objeto tras la solicitud con una palabra nueva, al no observar respuesta por parte de Chaser los entrenadores volvieron a llamarla y a solicitarle ahora con más entusiasmo vocal que recogiera el objeto nuevo. Tras este ejercicio Chaser recogió exitosamente objetos nuevos y conocidos en el 100% de sus ensayos, repitiendo correctamente la prueba por ocho días consecutivos, mismos en que se utilizaron objetos distintos. Estos hallazgos apoyaron el hecho de que un perro es capaz de inferir el nombre de un objeto nuevo, utilizando mecanismos de exclusión y mapeo rápido.

Al final de este estudio Chaser había mostrado ser capaz de entender y utilizar varios tipos de categorías, los cuales pueden resumirse en: Nombres propios de los 1022 objetos que aprendió a lo largo de tres años, nombres comunes de objetos como pelotas y platillos, y finalmente la capacidad de inferir el nombre de un objeto basándose en su novedad y en la exclusión de los ya conocidos. Estos dos estudios indican una
importante capacidad del perro para memorizar nombres de objetos y para aprender y entender conceptos básicos del lenguaje. El hecho de que lo observado en Rico haya podido ser replicado en otro perro, abre la posibilidad de que sus habilidades sean potencialmente desarrollables en la población de perros o por lo menos en los de su misma raza.


Conclusión

La breve revisión de estudios así como el reporte de caso mencionado en este artículo, aportan una muestra de las capacidades cognitivas de los perros, las cuales al igual que en la mayoría de especies animales, son poco estudiadas y aceptadas como cognición verdadera. Futuros estudios deberían ser realizados con el objetivo de incrementar el conocimiento sobre los alcances de la mente canina y su capacidad para responder a tareas que requieran el uso de procesos cognitivos. Debido a que en un animal las urgencias biológicas son prioritarias ante las no claramente provechosas, uno debería suponer que la ausencia de un comportamiento o habilidad en los animales no es indicador de su incapacidad para realizarla, sino más bien una falta de necesidad por llevarla a cabo. Si los perros comparten una íntima historia evolutiva con el humano, debería ser de interés científico conocer como el desarrollo cognitivo del humano a impactado las capacidades cognitivas del perro, especie que ha permanecido al lado de éste por más de 14,000 años. La “increíble” capacidad cognitiva del humano para entender, razonar y modificar su ambiente surgió en algún momento de su historia evolutiva, por lo tanto sería de esperarse que ciertas habilidades cognitivas permanezcan latentes en especies animales como el perro, y que ante una presión funcional, éstas se hagan explícitas.
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Titulo: Rico y Chaser

lennoncete

Antiguo Usuario
Publicado: Tuesday 21 de January de 2014, 22:18
Hace tiempo pensé en subirlo, cuanto nos queda por conocer al perro...

PD: be border my friend  
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Titulo: Rico y Chaser

Zadar52

Antiguo Usuario
Publicado: Monday 21 de December de 2015, 18:13
4 o 5 horas al día de trabajo?Estamos locos?
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